Crónica Half Bilbao 2021

Con los niveles de adrenalina y cafeína ya más bajos, me animo a compartir la crónica del Half Bilbao del pasado sábado, que cumplía su 10ª edición. Una prueba muy bien organizada por la Innevento y la FETRI en la mejor ciudad del mundo.

Como os contaba en la anterior entrada, me planteaba esta prueba, la última de la temporada de tri, con la ilusión por mejorar los registros del año pasado. Pienso que es de las mejores recompensas que me puedo llevar en una prueba así, ver que el trabajo realizado durante la temporada se traduce en mejora de resultados. En los niveles en los que me muevo, compararse con otros puede ser un ejercicio peligroso y de doble filo, además de que la referencia del año pasado está distorsionada por culpa del COVID.

Hablando ya del día de la prueba, empezaba la mañana levantando la persiana y comprobando que estaba lloviendo. Se empezaban a asomar fantasmas y saboteadores en mi cabeza, pensamientos de que la prueba se iba a ir al carajo, no podría disfrutar nada… Además, me notaba muy nervioso, lo habitual. Me veía torpe preparando todo el material. Con ese punto de partida fui para los boxes a hacer el check-in. Sentimientos habituales, “vaya pedazo bicis”, “pero qué gente tan mazada”, “a dónde vas” … Así que dejé rápido la bici y volví a casa a comer. Me propuse meterme en una pequeña burbuja con mi música, a ver si conseguía tranquilizarme.

Mientras comía, el día iba mejorando y empezaban a aparecer claros en el cielo. Así que, volví para la zona de salida para saludar a los compañeros de equipo y empezar a meterme en situación. Organizar bien el material y visualizar toda la estrategia para la prueba. Estando preparado en la cámara de salidas soy completamente consciente del nivelón que hay en la prueba. Pero ahí estoy, listo y nervioso.

Me tiro al agua y, aunque la salida es rolling start, en los primeros metros me encuentro con muchos participantes, recibo varios golpes y empiezo a rayarme. Pero cruzada total, pensando en abandonar si no sale buen tiempo en la natación. Decido no ir por las zonas más favorables según corriente, aunque cueste más, y ponerme en modo avión. Nado totalmente solo, no me cruzo con nadie y poco a poco van desapareciendo los malos pensamientos. En los giros vuelven a caerme algún palo, pero en cuanto me encaro hacia el Euskalduna, repito estrategia. Sin saber a qué ritmo iba, pero con las sensaciones conocidas. Salgo con facilidad en el pontón y veo el tiempo, 29:10, es decir, nadar a 1:34. Mejor de lo esperado y a pesar de ir por la zona menos favorable. La idea era hacer 1:43, pero no estoy muerto. Así que, doble alegría.

Con este subidón, me muevo por la T1 y, único problema de toda la prueba. No sé cómo, le doy un punterón al suelo. Veo las estrellas y dos uñas tocadas. Me olvido y me preparo para la bici. Sigo sin hacer la T1 descalzo, eso me limita y me retrasa. Aún así, la hago 2 minutos más rápido que el año pasado desde un lugar similar. Ni tan mal.

Arranco con la bici con la idea de no salirme del guion. Tengo el recorrido segmentado en mi cabeza, con los vatios, velocidad y cadencia adecuados para cada uno. Subo hasta Begoña fuerte para calentar patas y me lanzo hasta Larrabetzu. Me pasan 3 compañeros de equipo, mejores rodadores que yo, lo esperado. También me pasan auténticos aviones, confirmando el nivelón que hay. Llego a Morga, ojos en el potenciómetro y para arriba. Aprovecho para comer, que esto es muy largo. Prácticamente clavo el tiempo del test que hice 2 semanas antes. Aunque no haya drafting, empiezo a verme en un grupo con gente que va más o menos como yo. Bajando Gerekiz me quita las pegatinas Pablo, que va como un avión dándolo todo en el Aquabike. En la parte de Meñaka a Urduliz, mucha cabeza y aprovechando para hidratarme. Es una zona que se me atraganta, pero consigo no desesperarme. Veo que voy haciendo un buen tiempo. Arranco la subida a Unbe, otra vez ojos en el potenciómetro, y repito la jugada. Idéntico tiempo que hace 2 semanas. Tras Unbe, prefiero aumentar cadencia y aprovechar para recuperar piernas. Acabo la bici viendo que he ido a 29,2km/h, un poco por debajo de los 30 esperados. Tampoco es una debacle.

Dejo rápido la bici, veo las estrellas al cambiar del calzado y tiro para la carrera a pie. T2 muy parecida a la del año anterior, aunque me noté lento, podría haberla hecho más rápido. Deberes para la próxima temporada.

La carrera a pie, tras un cambio de última hora, es diferente a la del año pasado. Menos desnivel ya que no pasamos el Puente Euskalduna, pero son 4 vueltas en lugar de 3. Creo que me va peor, 4 vueltas me parecen muy machacón para el coco. Empiezo controlando, corriendo en torno a los 5:10-5:15, empiezo a localizar a la gente conocida entre el público y voy tomando referencias, sin dejarme lanzar. Son 4 vueltas y se me pueden hacer eternas si no regulo. Primera vuelta a 5:11, contento. Arranco la 2ª y me noto un poco flojo, bajo el ritmo hasta los 5:13 y justo al acabar, aprovecho para tomar el último gel. No me noto vacío, así que no como nada. Pero me hidrato en cada paso por avituallamiento. Me sorprende que siga sin tener que ir al baño. Apuesto por mantener en la 3ª vuelta, hasta que el gel me haga efecto y apretar en la última vuelta. Todo sale según lo esperado y puedo hacer una última vuelta apretando y acabando casi al sprint, bajando el ritmo a los 5:10. Mejor que el año pasado (5:18), aunque con el asterisco de no tener que pasar el Euskalduna.

Paro el reloj en 5:10:33 pero, más allá del tiempo (que es mi mejor registro), me quedo con la sensación de haberlo casi todo lo mejor que sé y puedo. A fin de cuentas, llevo 2 años haciendo pruebas de esta distancia, he hecho 3 este año, pero tengo aún muchísimo por aprender y mejorar. Acabo la temporada de triatlón muy satisfecho y un subidón muy necesario.

Acabo felicitando a Pablo por su 1er puesto en Aquabike dentro de su grupo de edad (medallica y al europeo), felicitando a los compañeros de equipo por sus resultados y agradeciendo a la familia y acompañantes por todos los ánimos durante la carrera. Fueron un chute de energía necesario. También gracias a Pablo Docal por llevarme hasta aquí con sus entrenos y paciencia, y a Andrea San Juan por sus pautas nutricionales.

Carpetazo al triatlón hasta 2022 y abrimos la temporada de trail. WINTER IS COMING.

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