¿Entrenador para triatleta amateur?

Cuando hablo con gente conocida sobre mi afición al triatlón, muchos preguntan sobre cómo entreno, si sigo alguna pauta, cómo organizo los entrenos,… Algunos entienden que, al tener conocimientos de preparación física, podría auto-gestionarme. Sin embargo, no pocos se sorprenden cuando les digo que tengo un entrenador.

Antes de hablaros sobre él, os voy a contar por qué decidí ponerme en manos de un entrenador. Siempre he pensado que además de ser bueno, hay que parecerlo. Y, como os decía en la anterior entrada, si voy a dedicarle 7, 8 o hasta 10 horas a la semana a algo, creo que es importante hacerlo en buenas condiciones, dentro de unas premisas, desde luego. 

También creo que trabajo mejor si pongo el peso de la organización y conocimiento en otra persona. Me pasó lo mismo cuando quise aprender a cocinar. Lo intenté siguiendo cursos online, video-tutoriales, libros,… pero solamente aprendí cuando me apunté a un curso presencial, con un calendario, profesores presenciales y compañeros. 

Por último, pero no menos importante, un buen amigo ya practicaba triatlón y lo hacía siguiendo las pautas de un entrenador. Sus referencias eran buenas y su metodología de trabajo encajaba en lo que buscaba. Estaba, entonces, en la mejor situación para poder dar un paso más en mi evolución.

Y así fue como llegué hasta Pablo Docal, quien es mi entrenador desde hace 2 años y medio, y quien se ha convertido en uno de los pilares de mi evolución hacia una vida saludable, y también como triatleta. Trabajo bajo sus directrices desde enero de 2019, cuando me encontraba recién empezado en el triatlón, pero me veía con la necesidad de dar un paso más para poder seguir mejorando y evolucionando.

Su sistema es el habitual, creo, dentro de los entrenadores on-line. Se apoya en la herramienta Training Peaks para compartir la planificación semanal, herramienta en la que también compartes la sesión (con un pequeño feedback personal). 

A lo largo de este tiempo hemos ido poco a poco avanzando, a fuego lento, según iba mejorando y dando pequeños pasos. Primero me ayudó a hacer un triatlón sprint. Después, viendo que podía con más, me animó a hacer un par de olímpicos. Siempre con cautela, analizando bien todos los pasos a dar y apoyándose en su experiencia como triatleta y como entrenador. Aunque a veces me caliente con nuevos retos, pienso que es bueno tener a alguien que te frene y te baje los pies a la tierra. No creo que sea bueno tener un entrenador que acepte lo que sea, aun sabiendo que vas a pasarlas canutas y vas a poner en riesgo tu salud.

Gracias a él también pude hacer un half, en el año del COVID, todo un reto (ya os hablaré de esto en otra entrada). No fueron meses fáciles, pero supo adaptarse a la situación y, lo más importante, consiguió sacar adelante mis objetivos.

Según he ido mejorando mi nivel, hemos podido hacer entrenamientos conjuntos. Así le pico para que se anime a volver a participar en triatlones, como así está haciendo en esta temporada. Es un puntazo poder salir a entrenar con otra persona, con objetivos y ritmos similares. Principalmente en bici, ya que ir acompañado me da más tranquilidad y seguridad, también a mi familia. También mola mucho ir a hacer entrenos de aguas abiertas un viernes por la tarde, la mejor forma de empezar el fin de semana. En definitiva, es toda una suerte que, además de entrenador, sea un compañero de fatigas (hasta me acompañó en los kilómetros finales de una maratón en solitario).

Por último, creo que es importante que una tercera persona haga el seguimiento de tus progresos, te vaya planificando y ajustando los entrenos en función de tu estado físico, si estás más o menos cargado. También alguien que sepa cómo y cuándo hacer los test oportunos y sus consiguientes valoraciones.

Por todos estos aspectos pienso que, tanto si estás empezando como si llevas tiempo practicando triatlón, sería bueno que te apoyaras en un entrenador. Puede parecer que es un desembolso de dinero importante, pero si lo pones en perspectiva, creo que la mejora de resultados con respecto al dinero invertido es superior a tener unas zapatillas tope gama o una bicicleta de más de 3.000€.

Aunque sé que le dará vergüenza, sirvan estas líneas como agradecimiento. Y os animo a visitar su web efectodorsal.es en la que podéis ver todos sus artículos, escuchar su podcast y poneros en contacto con él.

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