Mi primera maratón

Aprovechando que mañana se celebra la Bilbao Night Marathon, me asomo aquí para contaros una experiencia que viví hace un año cuando completé mi primera maratón. A pesar de estar en plena pandemia, el año pasado pude hacer algún triatlón (olímpico de Santander y half de Bilbao). A partir de octubre me gusta cambiar el chip y enfocarme en otros objetivos diferentes, y me había animado a hacer la maratón nocturna. Sin embargo, debido a la pandemia, la carrera se canceló, pero la organización promovió una carrera virtual.

Decidí mantener mi objetivo y la fecha, y lo primero que hice fue buscar un recorrido. Al ser una carrera virtual, el tráfico estaría abierto, así que tracé un recorrido en el que se minimizaran los semáforos y pasos de peatones.

Este fue el recorrido, saliendo de casa (en Miribilla), ir hasta Bolueta y tirada larga por la ría hasta el BEC, pasando por Abandoibarra, Zorroza y Lutxana. Después de rodar el BEC, vuelta hasta Euskalduna y cruzar la ría para ir hasta Astrabudua para volver y terminar en el ayuntamiento de Bilbao.

Al ser la 1ª vez que intentaba acabar una carrera de esta distancia, lo principal era eso, acabarla. Pero acabarla bien, no quería acabar arrastrándome. Sin embargo, soy un animal de costumbres y quería fijarme un tiempo referencia. Aposté por ir clavando los 5:30 cada 5km, con cierta tolerancia empezando un poco más suave e ir cambiando. El terreno era prácticamente llano, así que era propicio para este tipo de estrategias.

Empezaba bien, con alegría y sin miedo. Los auriculares cargados para ir acompañando de buena música y con ganas de completar el reto. Arranqué a las 9 de la mañana y la temperatura rondaba los 18º, ni una nube, un tiempo casi perfecto para salir a correr. Conseguí no salir embalado y controlar el ritmo, siempre pensando que se me podía hacer largo y con el famoso “muro de los 35km” en mente.

Al de 70’, breve parada para mear a la altura de Zorroza y seguimos. Sin problemas, todo en su sitio. Al rodear el BEC (km 18) no me vienen pensamientos negativos, sigo con fuerzas y con el ritmo constante. Empezaba a ver más gente corriendo, más vidilla por las calles, y eso ayudaba también a estar animado.

Tras el km 30 apareció Pablo Docal con su bici para acompañarme en el tramo final, y menos mal que apareció. Llegando a Astrabudua empecé a notarme fatigado muscularme. Además, para rematarme, al dar la vuelta hacia Bilbao choqué contra el viento. Si bien a la ida es posible que me ayudara, al ir en contra más mi fatiga, me sentó fatal. Desde Astrabudua hasta San Ignacio lo pasé mal, al punto de empezar a andar 50 metros en Elorrieta. Pablo me confesó después que pensaba que abandonaría en ese momento.

Sin embargo, me rehíce y retomé la marcha, poco a poco fui recuperando sensaciones. Los ánimos y apoyo de Pablo, más verme ya en Bilbao me dieron el chute de energía necesario acabarla en 4:04:58. Una pena no haber bajado de 4 horas, pero ahí queda el registro y el motivo para volver a intentarlo. Más pronto que tarde, seguramente.

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